"Antes, en los barcos, se sufría mucho, ser estaba todo el día tirando por las nasas. Luego, desde que se ponía el sol, comenzaba a trabajarse el pescado; se terminaba a las doce oa a la una. A las tres se volvía a llamar a la gente para echar el bacalao abajo, ya que cuando se preparaba se dejaba en cubierta salado. ,Cuando todo estaba abajo, la cubierta estaba limpia para poder comenzar de nuevo'. Cuando llagaron los barcos de motor, se aligeró bastante el trabajo, pues llevaban más gente, había nevera y, al poderse mantener el pescado fresco, se evitaba mucha labor. Y, sobre todo, maniobrar no requería fuerza."