"Salir a su encuentro, proporcionarles seguridad, algo de comer y leche caliente para más tarde remolcarlos hasta una tranquila ensenada en la que desembarcan sin peligro, y observar como se pierden en el interior de la isla en busca de ese destino con él que llevan años soñando, produce tanta satisfacción y tanto gozo interior que supongo que hay pocas cosas que puedan comparársele."